A pesar de que el actual aspecto de la Casa Navàs no es el original, lo cierto es que para la mayoría de reusenses la imagen de ahora es la que se asocia a este emblema modernista porque siempre lo han visto así. De aquí a un mes empezarán las obras de reconstrucción del frontispicio y cambiará para siempre la fisonomía de la obra de Domènech i Montaner. Por eso Casa Navàs invita a toda la ciudadanía a inmortalizar su aspecto actual mediante la campaña «Sé testigo, vive el cambio». Se organizará un concurso de pintura rápida y un concurso de fotografía por las redes sociales.

Concurso de pintura

El concurso de pintura rápida se hará el próximo sábado 11 de enero en colaboración con CT Art Gallery, podrá participar quien quiera y el objetivo es inmortalizar la fachada de la Casa Navàs. Se establecerán tres categorías: adultos (mayores de 16 años), jóvenes (de los 10 a los 15 años) y niños (menores de 10 años). El premio de la categoría adulto es un cheque de 600 €; el de los jóvenes una tableta Samsung Galaxy Tab A10.1, material de pintura y dos entradas para visitar la Casa Navàs, y el de los niños un lote de productos para pintar y hacer manualidades valorado en más de 100 € además de dos entradas para hacer la visita guiada y el puzle de la casa.

La inscripción al concurso es gratuita y se podrá hacer desde el 21 de diciembre hasta 1 h antes del inicio del concurso en la misma Casa Navàs o enviando un correo electrónico a info@casanavas.cat. Cada participante podrá presentar una sola obra y la técnica y el procedimiento será de libre elección. La inscripción y el sellado del papel y las telas se hará el mismo día del concurso de 10:30 h a 11 h en la tienda de la Casa Navàs. La medida de la obra tendrá que ser A3. La organización facilitará una lámina de papel a cada artista. Si el participante quiere utilizar otro tipo de apoyo, lo tendrá que traer él. Las obras se tendrán que librar antes de las 13:15 h.

El jurado podrá declarar desierto cualquier de los premios y su veredicto será inapelable. La entrega de los premios se dará a conocer el mismo día del concurso a las 13:45 h en la Casa Navàs. Las obras premiadas quedarán en propiedad de los organizadores y se exhibirán temporalmente al escaparate de la Casa Navàs.

Concurso de fotografía por las redes sociales

Para los que prefieran la cámara en lugar del pincel, la Casa Navàs también pone en marcha un concurso de fotografía por Facebook e Instagram. El ganador o ganadora se llevará un lote de productos de la Casa Navàs valorado en más de 100 €. Hay que hacer las fotografías con buena calidad, puesto que las ganadoras se imprimirán.

Para participar solo hay que inspirarse y captar una buena instantánea de la fachada de la casa. Una vez publicada en una de estas dos redes sociales hay que etiquetar la fotografía con el perfil de la Casa Navàs (@casanavas.reus), utilizar la etiqueta #ViuelcanviCasaNavàs, mencionar las personas con quienes quieres compartir el premio y seguir el perfil de la casa.

Las fotografías se pueden empezar a colgar el 21 de diciembre y el plazo máximo de publicación será el 25 de enero. Un jurado escogerá tres fotografías finalistas y se exhibirán al escaparate de la Casa Navàs. Una vez elegidas las tres imágenes, estas serán publicadas al perfil de @casanavas.reus, la fotografía que acumule más me gusta en una semana ganará el concurso. El veredicto se hará público el lunes 3 de febrero.

diciembre 30, 2019

Los trabajos de reconstrucción acabarán en Semana Santa

Se pone en marcha la campaña «Sé testigo, vive el cambio» para inmortalizar el aspecto actual de la fachada

La Guerra Civil Española cambió la fisonomía de la Casa Navàs para siempre. Ahora, ochenta años más tarde, los actuales propietarios de la casa han decidido devolverle el aspecto original. La restauración se hará gradualmente y el primer paso es reconstruir el frontispicio que estará acabado en Semana Santa. Para inmortalizar la imagen actual de la casa, se pone en marcha la campaña «Sé testimonio, vive el cambio», un concurso de pintura y de fotografía donde los ganadores se pueden llevar hasta 600 €.

Reus fue una de las ciudades catalanas más castigadas durante la Guerra Civil Española. Los bombardeos en la ciudad fueron constantes, la madrugada del 26 de marzo de 1938 una bomba destruyó los techos de la segunda planta, la torre y el frontispicio de la Casa Navàs. Pocos años más tarde, los entonces propietarios –Joaquim Blasco i Maria Font de Rubinat– hicieron reconstruir el techo y las paredes de la segunda planta que habían quedado dañadas, pero no pudieron recuperar ni la torre ni el frontispicio.

Ochenta años después, la actual propiedad de la Casa Navàs ha decidido restaurar los efectos que la guerra tuvo en una de las obras más singulares del arquitecto Lluís Domènech i Montaner. La recuperación del aspecto original será gradual, lo primero que se hará es volver a construir el frontispicio. Las obras empezarán el próximo mes de enero y estarán acabadas en Semana Santa.

Descripción del frontispicio original

El frontispicio estaba formado por 5 plafones rectangulares dispuestos gradualmente en 3 niveles separados por pináculos, formando un triángulo sobre el eje de la tribuna. A partir de los fragmentos conservados se pueden definir las características de los plafones, esculpidos con motivos vegetales y enmarcados por un arco trilobulado. El eje de cada pieza lo formaba una rama con hojas que, al llegar a la base, giraba para definir los dos ejes secundarios. Bajo cada arco había una flor de 5 pétalos con una esfera agujereada al centro. Las ramas tenían derivaciones espirales junto a las flores, dos hojas resolvían la derivación del eje principal del trazado orgánico hacia su encuentro entre los arcos geométricos. El espacio entre el arco central y el lateral de la pieza se llenaba con dos flores. Todas las piezas ornamentales del frontispicio tenían el mismo diseño.

Se conservan restos muy parciales de los pináculos, cosa que hará necesaria la creación de modelos inspirados en elementos similares de otras partes del edificio. En medio de la parte lisa del frontispicio había un medallón circular con ornamentos y en él se podía distinguir la fecha de 1904. En la restauración también se recuperará el medallón.

La estabilidad del frontispicio venía dada por su anchura –tenía una superficie de 8,60 m2, hacía 4 metros de altura y 4,74 m de anchura– y por la geometría de la cubierta, que formaba dos aguas detrás de este. Al reconstruirse la cubierta, después del bombardeo, la urgencia eliminó la posibilidad de rehacer el frontispicio y la parte de cubierta.

Recuperación del frontispicio

Con el objetivo de corroborar como era el frontispicio original y recrear sobre plano el trabajo, los arquitectos Pau Jansà Olivé y Joan Tous Gomà-Camps y el conservador-restaurador Pau Arroyo Casals han elaborado un proyecto arquitectónico. Para hacerlo, se ha tenido que hacer investigación histórica y vaciado de archivos fotográficos y de planos. El proyecto fue aprobado por la Comisión de Patrimonio de Tarragona de la Generalitat de Cataluña el pasado mes de julio. La ejecución de la obra irá a cargo de la empresa de restauración reusense Rècop que, con más de 25 años de experiencia, se han encargado de restauraciones muy destacadas por todo el país como la restauración de la fachada de la Casa Batlló y del pabellón de San Manuel del recinto histórico del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona.

El primer paso de la reconstrucción ha sido recopilar las piedras originales que, desde hace ochenta años, estaban repartidas en diferentes cortijos de la familia Font de Rubinat. Cuando la bomba destruyó parte de la Casa Navàs, las piezas se almacenaron en una casa de la calle de la Prisión y, poco a poco, se fueron transportando en carro en estos terrenos familiares situados a las afueras de la ciudad. Las piedras eran de tipo sedimentario, procedentes de Vinaixa (Lérida); para respetar las mismas características, en la reconstrucción también se utilizará piedra natural de Vinaixa.

Los restauradores y picapedreros encargados de la obra están acabando de decidir cuál es el mejor método para hacer la réplica de las piezas. Si bien en un principio se pensaba que lo mejor era hacer un molde, ahora se decantan porque picapedreros especializados reproduzcan las piezas en piedra natural teniendo como modelo las piezas recuperadas. Para hacer las piezas decoradas del frontispicio se necesitan tres meses de trabajo ininterrumpido, mientras tanto Rècop irá trabajando sobre la fachada de la casa para preparar el recibimiento del frontispicio. El andamio para empezar las obras se montará a principios de la segunda quincena de enero.

Una vez colocado el andamio, se tendrá que variar la geometría de la cubierta para dar estabilidad al frontispicio y devolverle el aspecto original. Después del derribo de la parte de la cubierta existente afectada por la intervención, se formará una estructura tridimensional de perfiles de acero apoyados mediante platinas sobre los pilares existentes y un triángulo adosado al nuevo frontispicio. La estructura reproducirá las aristas del nuevo tramo de cubierta. Sobre los planes de la estructura tridimensional de acero se realizará la nueva cubierta con un machihembrado cerámico, aislamiento térmico y acabado con teja original reaprovechada.

El centro del tímpano está formado por piedras lisas, que se colocarán en primer lugar y se unirán con tallos de fibra de vidrio. El contorno del frontispicio es el que tiene las piedras decoradas y serán las que se pondrán en último lugar. Una vez acabadas las obras, se aplicará una pátina cromática (agua de cal con pigmentos inorgánicos) a toda la superficie, la misma técnica que se utilizaba en época modernista. Esto dará homogeneidad de tono a toda la fachada y a la vez servirá de protector. Paralelamente también se limpiará la parte superior de la fachada.

Campaña «Sé testigo, vive el cambio»

A pesar de que el actual aspecto de la Casa Navàs no es el original, lo cierto es que para la mayoría de reusenses la imagen de ahora es la que se asocia a este emblema modernista porque siempre lo han visto así. De aquí a un mes empezarán las obras de reconstrucción del frontispicio y cambiará para siempre la fisonomía de la obra de Domènech i Montaner. Por eso Casa Navàs invita a toda la ciudadanía a inmortalizar su aspecto actual mediante la campaña «Sé testigo, vive el cambio». Se organizará un concurso de pintura rápida y un concurso de fotografía por las redes sociales.

diciembre 20, 2019

Se han inventariado diez piezas originales trabajadas con decoración

La propiedad de Casa Navàs ha decidido recuperar el aspecto original del que es uno de los edificios modernistas más importantes de toda Europa. El primer paso para la reconstrucción ha estado recopilar todas las piedras originales, se han encontrado diez trabajadas con decoración. Ahora, se están inventariando y catalogando para poder hacer réplicas iguales.

Reus fue la tercera ciudad catalana más bombardeada durante la Guerra Civil Española. La casualidad hizo que una de las bombas impactara sobre la Casa Navàs y destruyera los techos de la segunda planta, el frontispicio y la torre. Este hecho cambió, para siempre, el aspecto original de uno de los edificios más emblemáticos del arquitecto Lluís Domènech i Montaner.
Ahora, la propiedad de Casa Navàs –formada por el empresario Xavier Martínez y la heredera Dolors Blasco– ha decidido restaurar los efectos de la guerra y recuperar dos emblemas de la casa como son la torre y el fontispicio. Estos trabajos se harán gradualmente y, de momento, se centrarán solo en uno de los dos proyectos que será una realidad el próximo 2020.

Después de desarrollar el proyecto arquitectónico, restauradores con una amplia experiencia en el sector han empezado los trabajos de reconstrucción. El primero que se ha hecho es recopilar todas las piedras originales que durante años han sido repartidas por diferentes masías de la familia Font de Rubinat. En concreto se han encontrado diez piezas trabajadas con decoraciones. De estas, cinco corresponden a la fachada, principalmente son de la cornisa y todavía hay la duda si alguna de ellas formaba parte de la torre. Las otras cinco son del fontispicio. También hay varias piezas trabajadas con formas rectas que formaban parte de piedras de forma prismática y cornisas más rectas que no se usaron en la primera reconstrucción.
Cuando la bomba impactó sobre la Casa Navàs, los propietarios de la casa –en aquel momento Joaquim Blasco y Maria Font de Rubinat– guardaron las piedras en uno de los edificios que tenían en la calle de la Prisión y las fueron trasladando en carro a las masías que la familia tenía en las afueras de la ciudad. Desde entonces las piezas han estado repartidas por estos terrenos. Ahora, 80 años más tarde, la propiedad ha decidido juntarlas para catalogarlas y garantizar la futura conservación.

diciembre 13, 2019